Mágico Encanto y la valentía de dejarse ser

Juliana Ortiz se debatió por casi una década entre el ser empleada y aventurarse a ser empresaria. En todo este tiempo llevó un proceso con sus miedos y ahora le apostó, de un todo por todo, a dejarse que su alma se exprese. Fue parte del acompañamiento del Ser De Mis Manos y nos cuenta cómo es eso de ser valiente.
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Juliana Ortiz

Mágico Encanto Chocolates

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Lo más interesante de los sueños es quien nos convertimos para poder cumplirlos, en última instancia es el propósito de la vida, transformarnos mientras nos entretenemos en las experiencias. Juliana Arenas, asesora psicosocial De Mis Manos, cuenta que Juliana Ortiz, creadora de Mágico Encanto, atravesó por este proceso que implica un viaje hacia adentro para descubrir sus potencialidades, por la conexión de su emprendimiento con su proyecto de vida y el empoderamiento para llevar todo a buen puerto. “Ella estuvo en las asesorías del Ser para Emprender y participó en el Curso Gestión del Cambio”, explica Arenas.

 

Este viaje tiene todo que ver con la historia misma de su emprendimiento. Desde un inicio, Juliana Ortiz caminaba paso a paso en su idea de negocio y sus dudas la hacían detener para buscar emplearse nuevamente. Si preguntáramos quién se siente identificado con esto, tendríamos muchas manos levantadas. Es de los asuntos más comunes, pues emprender implica un cambio de vida y un riesgo, por lo tanto, podría decirse que quien se arriesga a crear empresa es un valiente sin duda.

 

Este camino comenzó en 2013, cuando esta comunicadora, dedicada a la comercialización y ventas por aquellos días, renunció a su empleo y se mudó a La Ceja. Con la idea de gestionar recursos mientras se empleaba nuevamente y con el apoyo de su familia y una vecina, sacaron de los hervores de la cocina ciruelas pasas, rellenas de arequipe y cubiertas con chocolate.

 

Consiguió empleo mientras vendía los dulces. Fueron años de ir y venir con esta idea de negocio. Hasta que en diciembre de 2017 retomó la cocina. Ingresó a una comunidad de mujeres en Facebook y se percató que sus ciruelas eran un éxito en la ciudad. Lo mismo le sucedió en Bogotá, en un tiempo donde su lugar de trabajo era ese. “Pero yo seguía con la idea de seguirme empleando, no me veía tan emprendedora, aunque la gente sí me animaba”, cuenta Juliana.

 

Sin embargo, seguía huyendo de la idea de emprender, pero inevitablemente la vida le mostraba que su idea era ganadora. En una de esas, inspirada en el desamargado caleño de su mamá, probó con cáscaras de naranja deshidratada con cubierta de chocolate y mermeladas. Con esto, sus dulces tomaron más fuerza, pero aún no se decidía a dedicarse tiempo completo a la idea.

 

“En 2020 estaba empleada. A mí siempre me dijeron que me dedicara a las ciruelas, que era lo mío -y pues ahí fue- Salí de la empresa en octubre, en noviembre me dediqué a comprar materiales para tener todo preparado para diciembre”, pues esta era su temporada de ventas. Como todo es un proceso, en el primer semestre de 2021 se vio tentada a buscar empleo, pero para esa época ya estaba en las asesorías De Mis Manos y tuvo la fortaleza de persistir en la creación de su empresa.

 

Lo primero que era mantenerse enfocada en el propósito, para que todos los esfuerzos fueran en la misma dirección y se alcanzaran los objetivos. El primero fue el aumento de producción y venta constante todo el año, el ingreso de nuevos clientes y la exposición en nuevas vitrinas.

 

Realizó el curso para conectar su propósito de vida con el emprendimiento, es decir que fue a la raíz para encontrar respuestas sobre el compromiso y las decisiones a tomar en cuanto al rumbo de su vida.

 

Vio de frente a sus miedos, uno de esos es el tema de los ingresos. “Sé que todo requiere tiempo y no puedo saltarme esos pasos”, anota. Además de tomar un respiro, con la ayuda de la asesora buscó nuevos enfoques. Su producto es buscado para dar presentes, pues la propuesta De Mis Manos fue esa, no salir con la intención de vender sino de ofrecer regalos, además de dar degustaciones y dejarse conocer. “Es conectar con lo que realmente me gusta, no estar pensando en vender y vender”, expone este útil cambio de perspectiva.

 

Por otro lado, está ese transformarse para ser empresaria. “Me he empoderado… Ya soy otra”. Más consciente, segura y enfocada en su propio negocio. En la asesoría también aprendió a desarmar las creencias limitantes y los pensamientos que juegan en contra, haciendo consciente su origen, elegir una nueva perspectiva y no darles valor; a escuchar las opiniones ajenas, pero a revaluarlas para saber si las toma o las agradece y las deja pasar; a respirar las emociones y dejarlas fluir sin engancharse. De hecho, en este punto se detuvo un rato, la soledad que muchas personas sienten emprendiendo las puede paralizar y hacerlas dudar, así que esta sensación de soledad fue transitada, gestionada y transformada en el acompañamiento.

 

De este camino deja un consejo para las personas empresarias: “Buscar apoyo, uno cree que todo lo puede hacer o cree que no lo puede hacer. Resulta que existen personas dedicadas a esto y conocen del tema. Busquen y acepten la ayuda en el momento en que sientas que lo necesitas. También estar en constante aprendizaje para poder avanzar, sino se queda en el pozo”, concluye con una enseñanza importante para ella en el acompañamiento: avanzar al segundo nivel… y en esas anda.

 

Además de la asesoría del Ser, pasó por modelo de negocio y comenzará acompañamiento de manejo de marca. Tiene presencia en redes sociales y atiende pedidos en todo el país.

3 comentarios

  1. Qué bueno mi Julepa; aplausos ovacionados a tu nueva labor de emprendedora; vas a ver lo bien que te va a ir; te quiero mi niña y adelante siempre

  2. Juliana eres una mujer valiente, carismática e inteligente, Mágico Encanto llegó con un propósito al mercado y tu eres su gestora, nació para crecer y posicionarse sigue endulzando mágicamente a muchos paladares

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