Prismabela, estructurándose en poco tiempo

Isabela Restrepo es su creadora. De Mis Manos ha acompañado a esta universitaria en la construcción de su proyecto de vida. Se organizó administrativamente, está a punto de ser una nueva empresaria y ya alista su primera colección.
Anterior
Siguiente

“Antes se llamaba Accesorios Coqueta, pero hicimos la intervención y ahora se llama Prismabela. Le diseñamos la marca, fue un cambio super grande. Está en proceso de registro en estos momentos y en acompañamiento en Colecciones Wow, una formación especializada con una experta en diseño de modas para sacar una colección”, lo más destacable para Camila Fraile, del Centro de Innovación y Diseño, es que comenzó desde una fase muy inicial y ha avanzado a pasos agigantados.

 

Tenemos que decir que hace cuatro años, Isabela Restrepo, una estudiante de administración de empresas, comenzó a tejer accesorios en miyuki. La primera profesora fue una amiga de su mamá, la segunda aula fue posible con los tutoriales de Youtube, un tercer paso fue el contacto con las mujeres de una comunidad étnica ubicada en la carretera entre Jardín y Andes, este último el municipio en el que reside su familia. “Estoy generando empleo a madres cabeza de familia del resguardo indígena en el Resguardo Indígena Karmata Rúa”, menciona Isabela.

 

En pandemia el emprendimiento cogió un vuelo más alto, y con la idea de hacerlo crecer, siguió el consejo de una familiar y comenzó la historia con De Mis Manos. Comenzó la presencia en ferias y se necesitaron más manos de obra de las artesanas indígenas.

 

Sin embargo, por esos días había mucho por hacer. “Estaba super mal en el emprendimiento, no tenía definido un modelo de negocio, no tenía bien estructurado lo de mis clientes…”, cuenta Isabela el comienzo de mudanza de piel. El nombre fue una de las primeras cosas que cambió. Estaban buscando algo menos común para no tener inconvenientes en el registro de marca, y el punto de partida fue una idea de Juan David, un primo de Isabela que aportó el “Prisma”, y luego del equipo creativo salió el “Prismabela” y el logo. “Me ha beneficiado en cuento a reconocimiento”.

 

Lo siguiente fue comenzar con el proceso de registro de marca. “Tomé la decisión porque en Andes hay mucha gente que hace miyuki”, esto un poco y otro poco para asegurarse que nadie tomara el nuevo nombre.

 

Por otro lado, dice que está encantada con el curso de Colecciones Wow, que cambió por completo su manera de crear. Piensa ahora en conceptos y acciones que antes no tenía presente, como lo es la tendencia, las paletas de colores, lo que espera el cliente, la oportunidad y las temporadas, el relatar historias y lo propio.

 

Dice Isabela que esta experiencia aprendió a leer las tendencias para crear los diseños. Está creando lo nuevo con colores muy vivos, muy coherente con el concepto de Prismabela. Estaría lista, aproximadamente en un mes. Sigue en los diseños, pero ya las manos comenzaron a tejer para pasar de los dibujos al miyuki.

 

“Estoy muy agradecida porque la verdad me ha ayudado demasiado y también estamos en proceso para comenzar a exportar”, comenta la estudiante, quien hace énfasis que Prismabela ha sido su centro de práctica universitaria, “todo lo que aprendo en la universidad lo aplico en la marca” y no piensa emplearse, es su empresa el proyecto de vida al que le dedicará todo su tiempo.

 

Se encuentra en redes sociales, canal por el cual atiende pedidos por todo el país, y en ferias. Está en tiendas físicas en Jardín y Andes y está tramitando la entrada a un gran espacio en el Oriente del departamento.

 

Finalmente, consejo para las personas empresarias: “A veces se quiere desistir, hay meses en los que no me he hecho nada. Pero mis papás me aconsejan mucho en que tengo que persistir y no dejarme vencer fácilmente por las circunstancias”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Leo Romans, el encanto de las formas tradicionales

Esta historia se trata de cuando el amor por lo que se hace se vuelve empresa. Guillermo León Cardona nos cuenta cómo su pasatiempo se convirtió en taller y en una idea de negocio. Crea lo tradicional, con el cuidado y las formas que esto implica.

Leer más »