Una lección de gestión de recursos con Magia Taller de Emociones

Alejandra Gómez crea experiencias, regalos personalizados que son todo un reto en cuanto a procesos estandarizados, los cuales ponen orden a los recursos. Esta nueva empresa se está organizando para hacer magia y crecer.
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Alejandra Gómez

Magia Taller de Emociones

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Una mejor gestión de recursos, eso consiguió Alejandra Gómez con el acompañamiento De Mis Manos en cuanto a la estandarización obtenida en el diseño del servicio. Palabras como optimización, agilidad y oportunidad ya están en sus días.

 

Para ponernos en contexto, podemos decir que desde 2017 Magia era un pasatiempo de su creadora, a la cual le diagnosticaron depresión tres años después. Como hasta el caos tienen magia si se acerca la mirada, de esta última experiencia salieron claridades. “Tuve muchos momentos de verdad”, salidos de preguntas por el sentido de su vida y por las cosas que en realidad amaba. De estas reflexiones salió la carta de renuncia a la clínica donde trabajaba en el área administrativa y la decisión de dedicarse tiempo completo a su emprendimiento.

 

“Hacemos productos de bienestar para regalar en toda ocasión y productos para crear experiencias”, así hace Alejandra la introducción de su empresa. Ya con la responsabilidad y los ánimos de sacar adelante su idea de negocio, comenzó a buscar orientación y en uno de estos grupos de entrenamiento para emprendedores alguien le habló del acompañamiento De Mis Manos.

 

Llegó movida por la necesidad de definir los costos de sus productos. “Yo disfruto tanto esto que a veces se me olvida que tengo que cobrar. Este es mi sustento ahora, pero como que eso pasaba a un segundo plano antes… Me inquietaba mucho saber definir los costos, sobre todo en productos que son un cien por ciento hechos a mano, que son artesanales”, comenta la empresaria.

 

“Estuvimos trabajando diseño de servicio, en este momento está en modelo de negocio y luego va para diseño de marca. Tiene un servicio de regalos personalizados, lo cual es complejo estandarizar. Lo que hicimos fue organizar ese paso a paso, ese proceso uno a uno, la ruta de usuario. Eso le va a permitir, primero que todo, a estandarizar la experiencia, ahorrar tiempo, todas las herramientas que necesita para desarrollar el servicio”, explica Camila Fraile, asesora del Centro de Diseño e Innovación.

 

Desarrollo empresarial fue lo primero con el diagnóstico. “Me encantó el proceso porque era una asesoría global, pero centrada también en la integridad del emprendedor”, dice Alejandra.

 

Paso seguido comenzó el trabajo en el diseño del servicio y producto con una metodología que visualiza, poniendo sobre la mesa, los diferentes actores y componentes presentes en la ruta de un negocio. “Vamos sobre todos los puntos de contacto que se tienen con los clientes. Pude darme cuenta de debilidades que se tienen y que uno no presta atención en el día a día, pero que marcan la diferencia”, puntualiza la empresaria.

 

En esa ruta de servicio al cliente se repasó el trayecto desde que el cliente conoce las redes y todas las acciones que ayudan en estos canales para mostrarse y responder de inmediato. Con el equipo De Mis Manos también se creó un catálogo por emociones, según lo que se quiere generar con el regalo o la experiencia, el cliente puede orientarse de mejor manera, “para que no quede en un mar de posibilidades”, aclara la empresaria.

 

Los guiones de respuestas, por ejemplo, le ayudaron a prestar atención a más personas en menor tiempo, evitando el desgaste del pasado. “Además, se deja de depender del ánimo con el que uno amanezca”, subraya la empresaria. Un logro más tiene que ver con la definición de sistemas de pago, que dio claridad y orden a la caja.

 

El mayor cambio percibido: “Al tener más organizado ese ´tras bambalinas´, como lo llamábamos cuando hacíamos el Blueprint (metodología), me deja más tiempo” y le facilita la atención al cliente, cuenta Alejandra. Ganó en agilidad, oportunidad y enganche con su público. Lo que más destaca es la estandarización de productos y procesos, lo que ha hecho que le cumpla tiempos de entrega a los clientes sin falta alguna.

 

“Me ha parecido excelente. Todo lo que hago en mi Taller ha sido sanador para mí, y encontrar este tipo de acompañamiento mucho más”, agrega.

 

Consejo para las personas empresarias: “Trabajar mucho en el ser y en la inteligencia emocional porque de verdad, que al final, el servicio o el producto que el cliente recibe es una parte de lo que uno es y de la esencia. Pienso que es fundamental no olvidarnos como seres humanos para poder estar detrás de una empresa”.

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