Libélula Violeta, una marca para sanar

Esta es una propuesta para el alma. Andrea Toro, su creadora, ofrece espacios, servicios y productos que conectan con la esencia amorosa del ser humano.

Andrea Toro Ossa

Libélula Violeta

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De niña, Andrea Toro, pensaba que las libélulas eran hadas sutiles que venían a cumplir sueños. Por eso se apegó a esta palabra para construir su proyecto de vida. Violeta viene de la transformación, concepto que aprendió en Buenos Aires, donde inició esta marca por los lados de 2014. A su regreso, generó las condiciones para crear Libélula Violeta en la ciudad.

 

Con el ánimo de comenzar a instalarse en la vida de muchos, a ser reconocida, empezó Picnic para el Alma. Montó su propuesta itinerante en el Cerro Nutibara, en el Jardín Botánico, en Ciudad del Río, en los lugares que tuvieran conexión con la naturaleza. Andrea lo define como un “círculo de la palabra”, un espacio para la sanación emocional que experimentó en su camino personal. Años antes, ejerció como ingeniera de producción, pero se apasionó con el reiki desde su experiencia como paciente. En Argentina se preparó para ser terapeuta y acompañar a otros en la búsqueda espiritual que ella misma emprendió. “Qué rico un espacio donde la gente venga y se sienta bien”, esta fue la idea inicial de su propósito.

 

El nómada Picnic para el Alma llevó a Andrea a De Mis Manos. Cobraba poco, su experiencia de conexión se sostenía con aportes muy bajos. La solución apareció en sus manos y con ayuda de su familia, nacieron los productos Libélula: atrapasueños que vendía a quienes acudían al círculo de sanación. Llegó a Tejedores de Vida, una feria que, sin querer, fue la puerta indirecta. En este espacio conoció amigos artesanos que le hablaron de los Viernes de Empresarios. “Ahí nació mi relación con De Mis Manos y el enamoramiento que, hasta ahora, sigue vigente”, comenta Andrea, quien comenzó su acompañamiento en desarrollo empresarial, comercialización y diseño.

 

No hay un atrapasueños igual al otro, Libélula Violeta mantiene la magia de lo artesanal, con un valor agregado que va en la intención energética con la que se elabora el producto para cada persona. También produce separadores de libros, elaborados con el corazón y con los que se quiere arriesgar en el mercado de las tiendas.

 

Con el ánimo de darle versatilidad al proyecto, en cuanto a productos, creó la Caja de tus Sueños, que ofrece la experiencia de armar el atrapasueños, con un video en YouTube que guía la experiencia.

 

En el aula de diseño, nació también Semillas de Girasol, que trae 21 tarjetas para cambiar hábitos mentales.

 

Con el acompañamiento en De Mis Manos no solo creó nuevos productos, también ajustó costos, cambió la imagen, aprendió de redes sociales, pasó por el curso de Empresas Exitosas y hasta dictó un módulo, como empresaria, enfocado en sueños.

 

Se expandió también en servicios. Sigue, por supuesto, Picnic para el Alma. Andrea también ofrece terapias y talleres de reiki y está apasionada dictando capacitaciones en un formato empresarial.

 

Esta Libélula Violeta dejó de ser nómada y tiene ahora su casa en Santa Elena. En este espacio, en medio de la naturaleza, se encuentran sus terapias, su círculo de la palabra, su Semilla de Girasol, sus atrapasueños hechos a mano y de corazón. Pero esta Libélula también vuela, se encuentra en redes sociales, en tiendas y en auditorios de empresas.

 

Consejo de Andrea: “Necesitamos buscar ser mucho más amables con el lenguaje que tenemos con nosotros mismos. ‘Fracaso’, ‘empezar de cero’, ‘yo sí seré capaz’, son expresiones del ser que, de alguna manera, traen mucho negativismo a nuestro proceder, son como anclas que no permiten el flujo de nuestra abundancia. Creo que cuidar nuestro lenguaje y sentirnos merecedores de todo lo bueno son claves fundamentales para el éxito.

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