La familia: el impulso y el soporte de Fucsia y Verde

Leidy Mendoza quería tener tiempo para dedicarle a la crianza de sus hijos, soñaba con rescatar de nuevo al talento de sus manos. Su familia fue el impulso para tomar decisiones, y también su principal apoyo.

Leidy Mendoza

Fucsia y Verde

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Por un lado, estaba el deseo de seguir su vocación de artista. Por el otro, quería un trabajo que le permitiera estar en casa para dedicarse a la crianza de los hijos: Sebastián, Juan Esteban y Gabriela. Con estas motivaciones decidió comenzar a hacer empresa. 

 

“Leidy es una ingeniera de sistemas, pero cuando se empieza a preguntar a qué se quiere dedicar recuerda que siempre le habían gustado las manualidades. Su esposo ha sido un apoyo fundamental”, lo expresa la asesora psicosocial Juliana Arenas. Su compañero de vida, Esteban Rincón, no solo le brinda motivación, también cree tanto en el proyecto que lo visualiza como una empresa familiar en un futuro.

 

Leidy recuerda que, en Casanare, desde los 8 años de edad, ensartaba mostacillas con su tía y unas amigas. Al llegar a Medellín, las habilidades para elaborar accesorios le posibilitaron una entrada de dinero. Realmente no tenía mucha noción para el cobro, hasta que en una vitrina vio sus accesorios a $35.000 mientras que se los compraron a $1.000. Esa situación la desanimó así que la idea quedó en un rincón.

 

En la pandemia retomó la labor y llegó a De Mis Manos. “Me ayudó mucho el apoyo psicosocial, porque he sido una persona muy insegura”, destaca la empresaria. Agrega que el tener que enfrentar comentarios sobre cómo una ingeniera se dedica a los accesorios fue muy duro. Con este acompañamiento se empoderó de su proyecto de vida, se dio su lugar como empresaria e hizo una justa valoración de su negocio. 

 

Está con los sentidos puestos en su empresa, va un paso adelante y pide cuerda en De Mis Manos. En estos momentos no para de mandar pedidos a otras ciudades y países, ya sabe cómo son las cosas y a dónde puede enviarse mercancía. Tanto que ve permanentemente la necesidad de seguir creciendo para dar empleo. “Cuando comencé, yo quería darle trabajo a personas que fueran como yo, cuando llegué acá no tenía con quién dejar a mis hijos porque no conocía a nadie y aparte el peligro si se dejan con cualquier persona”, relata.

 

Un consejo para las personas empresarias: “Persistir” y no descuidar sus canales de venta porque pueden ser su mejor vitrina. También tener a la familia primero: “mis hijos me apoyan. Mi esposo ha sido el que ha estado conmigo ahí, dándome ánimo”, concluye la empresaria sobre el valor de tener de tu lado a los tuyos.

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