Los cambios que llegan con Solo Mía

El mundo cambia cuando pasas de emplearte a crear empresa. Ese fue el camino que tomó Paula Arias, con miedo a cuestas pero con valentía, se adapta a moverse para dinamizar su nuevo proyecto de vida.
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Se confiesa “miedosa” para emprender, pero con miedo y todo se decidió, ahora completa casi dos años siendo independiente y construyendo empresa.

 

Después que dejó de ser empleada, Paula Arias comenzó a buscarle las posibilidades a la vida con la elaboración de pijamas, que fue una buena idea en los meses de cuarentena, pero luego el precio de los insumos terminó llevándola a una idea de negocio diferente. Así que retomó el diseño y elaboración de accesorios, que tiempo atrás fue su pasatiempo. Actualizándose con tutoriales en YouTube no se lo pensó mucho y comenzó.

 

“Mi marca es muy colorida”, dice Paula. En su taller se ve algo de macramé, nudos en hilo, piedras, miyuki; diversos materiales y técnicas con los que hace pulseras, collares, aretes, anillos y cadenas para los lentes.

 

Conoció a De Mis Manos en 2021, esto sucedió por un referido, Paula manifestó en casa su propósito de mostrar su producto en una feria. Como nada es casual, y como enviado por el universo, esta emprendedora vio una publicación de una amiga de su familia, quien participaría en la feria de Puerta del Norte. En esa oportunidad conoció el trabajo de la organización y comenzó el proceso.

 

De ahí en adelante inició su experiencia con las ferias, donde le va muy bien y espera participar más en esta vitrina que recomienda para hacer conocer los productos. “La de Puerta del Norte era la primera para mí. En los tres días que estuve me fue bien, no me lo hacía en mi casa esperando pedidos -anota – Es un gana-gana porque también te van conociendo”. Encontró más de lo que esperaba en ese primer momento, pues el acompañamiento ha sido desde varios frentes, ahora está delante de nuevas ideas y retos.

 

“Me han ayudado a conocer mi marca, su propósito, su objetivo y características; por ejemplo, cuáles son los colores, cómo es el cliente de Solo Mía”, este ha sido uno de los aprendizajes que ha encontrado más valiosos y agrega que hasta ese momento no había recibido direccionamiento, por lo cual todo lo hacía de manera instintiva.

 

Tiene una lista de tareas en las que va trabajando. Por ejemplo, en hacer que su marca se arriesgue por una técnica, en jugar y organizar de manera creativa sus redes, los cambios en la imagen y crear productos y estrategias enfocadas en su cliente. Dice que va “paso a paso” pero segura, va chuleando su lista para tramitar todos los ajustes necesarios.

 

“Siempre fui empleada y dependía de mi empresa, uno tenía sus funciones y ya. -Indica Paula- Ahora le toca a uno estar moviéndose. No tenía conocimiento de esto y se necesita todo este apoyo y acompañamiento que vaya empujando”. Como cualquier persona empresaria, ha tenido que batallar con días retadores y con el desaliento, pero en lugar de desistir se llena de más ánimo y se pone en marcha para llegar a las metas.

 

Reconocimiento es lo que quiere lograr, que su marca sea diferente; también posicionamiento en el mercado, impactar en redes sociales, que guste mucho su producto y conseguir sus metas en ventas. Estas son sus claridades.

 

Calidad de vida es la bendición que ha obtenido, olvidándose de agendas apretadas y de estrés. También hacer lo que le gusta, como el trabajo manual y creativo y pensar en estrategias comerciales.

 

Los retos los encuentra en lo económico, pues ser empresaria requiere del manejo de la incertidumbre, así se tengan estrategias y metas de ventas.

 

Hacer las cosas con amor es el consejo para las personas empresarias. “Que le metan la ficha a lo que hagan, sin pensar que se van a arrepentir, que más que uno tener la felicidad y la tranquilidad de hacer lo que le gusta y tener calidad de vida”, lo dice especialmente por Juanita, su hija de 8 años, quien ha sido la más beneficiada con el emprendimiento de Paula.

 

Enseñarle a Juanita a ser emprendedora es lo que más valora de esta experiencia, pues la niña comenzó a elaborar sus accesorios y los comercializa con sus amigas, como un juego en el que aprende.

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