DeCorazón, renovación cuando es necesario y siempre

Esta historia cuenta cómo, cuando hay aceptación, se llega fácil a reinventarse y a sobrevivir. María del Pilar Martínez nos relata cómo esta empresa familiar se dio la oportunidad de vivir una segunda vida y cómo el tema de cambiarse la piel, felizmente, se tornó recurrente.
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Desde 1971, del taller de Carlos Martínez salían escaleras de madera para EPM, empresa con la que se ganaron varias licitaciones como proveedores. Desde esa época la familia no solo apoyaba el negocio, también la consideraban una microempresa que los empleaba y les daba el sustento.

 

Cuando la normatividad en seguridad y salud en el trabajo eliminó la madera para esta herramienta, la empresa de los Martínez debió someterse a una reestructuración. Iniciando el siglo, también comenzó una nueva historia. Mirando recursos, posibilidades y aprovechando los conocimientos de Rocío Bedoya, madre de María del Pilar Martínez Bedoya, quien es la contadora de esta historia, se les ocurrió crear artículos decorativos artesanales para el hogar.

 

Este vuelco implicó bastante esfuerzo: pensar el nuevo rumbo, estudiar el mercado, revisar sus recursos de todo tipo, mirar si el taller les daba espacio para el nuevo proyecto y conseguir quién los capacitara. Lo primero que hicieron fue prepararse con el Sena en acabado y pintura de figuras en cerámica, marmolina y madera. De ahí en adelante pasaron por cursos en cajas de compensación familiar en la ciudad y asesorías con profesores particulares.

 

Llegaron con sus productos a De Mis Manos en 2014, logrando ingresar a las Tiendas, lo que hasta hoy es así. Iniciaron así pues la capacitación en los temas administrativos, de logística, diseño, comercial, comunicaciones. Fue en estas aulas que consideraron y materializaron el cambio de nombre de Escaleras a DeCorazón, por razones obvias.

 

“Hacer las cosas DeCorazón es hacerlas con amor, con el alma, con gusto, con mucho cuidado y con mucha responsabilidad”, se añadiría con mucha creatividad a la lista de la empresaria.

 

“Siempre nos hemos sentido totalmente acompañados, apoyados y respaldados por De Mis Manos. Con ellos tuvimos la oportunidad de presentarnos en Teleantioquia en 2017 en el programa de las Tres Gracias y también tuvimos un reportaje en El Colombiano en junio de ese mismo año como empresas que surgen en medio de la crisis”, resalta María del Pilar la visibilidad conseguida por medio de nuestra comunidad.

 

En tantos años trabajando con De Mis Manos hay aprendizajes que no se olvidan. En su lista está:

  • El excelente relacionamiento con el cliente es lo más importante.
  • Siempre se debe complacer al cliente, que se sienta escuchado y atendido.
  • El cumplimiento es super importante.
  • La calidad debe ser la mejor, sin duda.
  • Escuchar, recibir retroalimentación del cliente y ejecutar ajustes.
  • Aprovechar la información que se recolecta en las tiendas De Mis Manos, que funcionan como un laboratorio.
  • Renovarse y renovarse, en técnicas y acabados del producto. Y por esta historia, podríamos sumar renovarse como empresa si es necesario.

 

Este año, en una feria con esta casa, una de las tiendas más reconocidas en la ciudad, que comercializa artículos de decoración y libros del mundo holístico, los contrató para ser uno de sus proveedores, siendo este uno de los logros que más aplauden en los últimos años. “Hoy son uno de nuestros clientes más importantes”, menciona María del Pilar.

 

Hablando de nuevas oportunidades, la ampliación del catálogo de productos se le sumaron los servicios. A su taller, en Belén Fátima, llegó la comunidad proponiendo clases de pintura. “Nos dio mucho miedo, pero nos reforzamos con las capacitaciones y comenzamos”, cuenta María del Pilar que hace dos años que son profes, reciben a la comunidad, gran parte adultos mayores, tres días en la semana, a veces en las tardes a veces en las mañanas y con un tinto y conversación las pinceladas terminan en un abrir y cerrar de ojos. “Buscan descanso y relajación, a veces llegan con enfermedades físicas como artrosis o artritis pero ellos dicen que acá ya no sienten los dolores”, cuenta nuestra relatora. Entonces, al convertirse en aula taller también venden los proyectos en blanco y todos los insumos para la creación.

 

Ya no está don Carlos, el fundador, pero quedó el legado que se hace cargo de su empresa. Aún está atenta su esposa Rocío, y trabajan sus hijos, su nuera, su nieta y su hermano: María del Pilar, Carlos Hugo, Eugenio León, Beatriz Adriana, Marta Rocío, Catalina y Sergio. Dice la empresaria que les va muy bien, les tiene que ir así. “Esto tiene que sostener todo este familión -dice en tono de broma- Gracias a Dios nunca nos han rechazado un producto”, resalta los acabados como la clave del éxito; también se mueven permanentemente en ferias, aparecen más de las que pueden aceptar; y algo importante, han observado la dinámica de la demanda de sus productos, ya saben que el primer semestre es más calmado, y así pueden jugar mejor con los recursos de tiempo y dinero.

 

Finalmente, el consejo para las personas empresarias: “Debemos estar renovando, no podemos quedarnos estancados ni con el diseño, ni con las mismas técnicas, ni con los mismos acabados, al cliente hay que estar llevándole innovación y darle gusto”, resume.

 

DeCorazón tuvo mención de honor en nuestro evento anual por su historia. Lo encuentran en tiendas físicas en la ciudad de Medellín, en De Mis Manos y en Instagram y WhatsApp.

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