Insistir, persistir y nunca desistir: la historia de BeCotton

Sin darse excusas, los socios de BeCotton comenzaron en plena pandemia, con solo dos recursos en sus manos. Las adversidades se han convertido en oportunidades y ahora, gracias a nuestro acompañamiento, elevan ventas y sueños.

El nacimiento de la empresa es calificado por Laura Gómez como accidentado. Un mes después de iniciada la pandemia ella y su esposo, Jonathan Ramírez, se quedaron sin empleo. “Unas semanitas antes de esa situación yo me había antojado de unas sábanas para mi cama, que tiene medida especial, de 1.80 con 1.90 centímetros. Le dije a mi suegra, que confecciona y que ha estado en ese gremio toda la vida, que si se le medía a hacerlas. Compramos telas en las retacerías de Itagüí. Cuando llegaron las sábanas terminadas, ya no teníamos trabajo”, cuenta que a su esposo se le ocurrió la idea de negocio al ver el buen trabajo de su mamá. Aun con miedo, incertidumbre y todo lo que viene pegado a eso, terminaron por decidirse a emprender.

 

Con el producto de las manos de Adriana Castillo, la suegra y socia de conocimiento, se lanzaron. El capital inicial fue de $300.000 y los primeros clientes fueron familiares. La cosa se fue poniendo cada vez más seria. El camino fue duro para un microbiólogo y desarrollador y para una profesional con 7 años de experiencia vendiendo software. “Aquí nadie sabía nada de sábanas”, comenta Laura que consultaron videos, aprendieron de error en error con proveedores, comenzaron de cero a conocer a sus clientes y a su estilo de vida.

 

“Ha sido difícil aprender del medio, aprender a conocer un cliente, que no es un cliente de software, sino una señora, una mamá, una ama de casa, una joven, entender ese nicho se volvió un reto para nosotros. Realmente, nos empezamos a apasionar por el tema, porque ya era lo nuestro, porque veíamos que el producto era muy bueno, que gustó, entonces comenzamos a meterle la ficha”, dice la empresaria.

 

Sus productos son lencería para la habitación, desde la sábana hasta la decoración. El plus es que se adapta al cliente, se ofrecen las piezas de forma muy flexible y, siendo coherentes con su nacimiento, hacen medidas especiales. Dan gusto en el diseño y en las necesidades específicas.

 

Resalta que el asunto de los materiales fue difícil, no querían nada de poliéster en sus insumos y se llevaron un fiasco con algunos proveedores. En empresas grandes, que los veían pequeños, no lograban acceder a sus textiles. Pero la tenacidad pudo vencer todos estos tropiezos.

 

Siguieron invirtiendo en telas, máquinas, diseño, preparación, trabajo y tiempo, ya que Laura y Jonathan trabajan en empresas y se volvieron multiplicadores de horas porque les alcanza para todo. Precisamente en esas estaban, sacando cuentas cuando se percataron de algo importante. “Poder identificar en dónde estábamos fallando fue muy complejo porque uno piensa que todo lo está haciendo bien. Pero cuando se revisan los números es ahí donde uno se da cuenta qué partes se deben reforzar”.

 

Listos para crecer

 

De Mis Manos llegó por recomendación de un aliado de BeCotton, Retazos de la Abuela. “Me encantó el acompañamiento de los mentores, realmente súper pendientes, muy centrados, muy focalizados en las temáticas que convenimos, y realmente eso que acordamos se dio y se notó la diferencia en el crecimiento del emprendimiento, en facturación, en cómo nos estábamos posicionando. Nos gustó muchísimo”, explica la empresaria.

 

Del acompañamiento salieron ajustes, especialmente en rentabilidad, “teníamos el 10 % o menos, entonces era un producto que estaba destinado al fracaso”, subraya Laura. La historia cambió al hacer el reajuste gradual de precios, donde ninguna de las partes se viera afectada. Posicionamiento en redes fue el segundo paso, les funcionó el crear conciencia de los públicos.

 

La empresa ingresó a De Mis Manos en marzo de 2021 en etapa de fortalecimiento, con ventas iniciales de $3.000.000 mensuales y 5.200 seguidores en Instagram. Recibió acompañamiento comercial especializado con un experto en desarrollo de mercados, planeación administrativa y financiera, cursos de redes sociales y marca. Los resultados: las ventas y los seguidores aumentaron, más el cambio de marca con estudio de mercado.

 

Un consejo de Laura para las personas empresarias: “uno como emprendedor quiere hacerlo todo y pretende sabérselas todas. Uno va aprendiendo en la marcha, efectivamente, pero lo más importante es, en el momento oportuno, saber pedir ayuda y asesoría de un experto, no esperar que tu emprendimiento esté muy alcanzado o que tengas problemas financieros o de posicionamiento, tantas cosas que pueden pasar. Precisamente, es bueno favorecer esas estrategias de crecimiento desde una edad muy temprana, sectorizar muy bien a su cliente y a su nicho de mercado”, dice la empresaria después de la experiencia de éxito antes las adversidades.

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